Boca Juniors sufrió una dolorosa eliminación en los octavos de final de la Copa Sudamericana al caer en la tanda de penales ante Cruzeiro, en un encuentro marcado por un dramático arranque y un desafortunado desenlace. El equipo dirigido por Diego Martínez comenzó el partido de manera desastrosa con la expulsión de Luis Advíncula a los 12 segundos por una dura infracción, lo que condicionó el resto del encuentro.
Cruzeiro aprovechó rápidamente la ventaja numérica y, tras dos errores defensivos del equipo argentino, se puso en ventaja con goles de Henrique y Walace. A pesar del golpe anímico, Boca logró reponerse antes del descanso gracias a un gol de Giménez, que mantuvo viva la esperanza del Xeneize.
En el segundo tiempo, Boca mostró coraje y, a pesar de jugar con un hombre menos, dominó gran parte del complemento, llegando incluso a estar cerca del empate. El arquero Romero fue clave para evitar un tercer gol de Cruzeiro, manteniendo al equipo en la pelea. Sin embargo, la igualdad no llegó, y el partido se definió desde los 12 pasos.
La tanda de penales comenzó pareja, con ambos equipos acertando sus primeros cuatro disparos. Pero en el último remate, Miguel Merentiel, conocido como «La Bestia», envió su tiro por encima del travesaño, sellando la eliminación de Boca por 5-4. Este resultado es un duro golpe para el ciclo de Diego Martínez, que ahora deberá concentrar sus esfuerzos en la Liga y la Copa Argentina para asegurar un lugar en la Copa Libertadores 2025.
La única noticia positiva de la noche para el conjunto de La Ribera fue su clasificación al Mundial de Clubes 2025, gracias a la eliminación de Nacional de Montevideo en la Copa Libertadores.





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