El Gobierno argentino ha anunciado una reducción en el Impuesto PAIS, medida que entrará en vigencia en septiembre, y que promete abaratar las importaciones. Este cambio, impulsado por el ministro de Economía Luis Caputo, forma parte del esfuerzo por desmantelar gradualmente las restricciones cambiarias heredadas de la administración anterior. Sin embargo, la baja del impuesto no afectará a todos por igual, y los consumidores que realizan compras en el exterior o en moneda extranjera no verán cambios inmediatos en su situación.
La reducción del Impuesto PAIS del 17,5% al 7,5% impactará principalmente en el costo de las importaciones, lo que, según el economista Fernando Marull, podría aumentar las compras del exterior en aproximadamente USD 1.000 millones mensuales. Este abaratamiento de los insumos importados tendría un efecto positivo en la inflación, con una reducción proyectada de 0,7% en septiembre.

A pesar de esta medida, el «dólar turista» o «dólar tarjeta» no experimentará ningún cambio. El Impuesto PAIS continuará aplicándose al 30% sobre las compras en dólares con tarjetas de crédito y débito, así como al 30% de percepción a cuenta de Ganancias o Bienes Personales. Esto significa que aquellos que realizan consumos en el exterior seguirán enfrentando una carga tributaria significativa, que actualmente coloca al dólar turista en un valor de $1.533, superando al dólar libre y al dólar MEP en un 13% y 19% respectivamente.
En resumen, mientras que la reducción del Impuesto PAIS beneficiará a sectores importadores y podría tener un impacto positivo en los precios internos, los consumidores que realicen gastos en moneda extranjera con tarjeta no verán un alivio en sus costos. Este segmento deberá seguir enfrentando la elevada carga tributaria que encarece sus operaciones en dólares.






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