En una noche inolvidable en el Kingdom Arena de Riad, el ucraniano Oleksandr Usyk logró una victoria histórica al vencer al británico Tyson Fury en una pelea que definió al primer campeón indiscutido de peso pesado en la era de los cuatro cinturones. Usyk, quien ya poseía los títulos de la OMB, la FIB y la AMB, se impuso a Fury, campeón lineal y del CMB, en una reñida decisión dividida por parte de los jueces.
El combate fue un espectáculo de alto nivel, con ambos boxeadores demostrando por qué están en la cima del boxeo mundial. Las tarjetas reflejaron la intensidad del enfrentamiento: 115-112 a favor de Usyk, 114-113 a favor de Fury, y finalmente 114-113 nuevamente para Usyk, otorgándole la victoria y el histórico título.
Uno de los momentos clave del combate ocurrió en el noveno asalto, cuando Usyk logró un conteo contra Fury. El británico se tambaleó visiblemente, sostenido apenas por las cuerdas, pero evitó caer a la lona. Este episodio fue decisivo en la puntuación final de los jueces.
Al final del combate, Usyk y Fury se abrazaron en señal de respeto mutuo. Fury, siempre combativo, declaró: «Ha sido una pelea fantástica de Usyk. No creo que haya perdido y volveré para la revancha en octubre». Estas palabras auguran un posible segundo enfrentamiento que ya genera expectativa entre los aficionados al boxeo.
Con esta victoria, Oleksandr Usyk se consagra como el primer campeón absoluto de peso pesado en la era de los cuatro cinturones, marcando un hito en la historia del boxeo. La pelea, cargada de emoción y técnica, será recordada como una de las más grandes en la historia de este deporte.






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