El Rojo de Tevez sacó adelante un partido duro ante un Independiente Rivadavia que debutó en la máxima categoría, pero que fue luchador, muy físico y que presentó una ardua batalla. El conjunto de Avellaneda, que contó con el debut de cuatro de los siete refuerzos (Quiñónez y Ávalos fueron titulares), aspira a pelear el campeonato. Tardó en acomodarse en el Gargantini ante un rival que volvió a Primera tras 41 años y que aún debe amalgamar a las 17 incorporaciones que se sumaron. Lo ganó porque los cambios le salieron bien al Apache en un complemento en el que justificó la victoria.






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